Desde aquel Congreso de Panamá de 1824, cuyo copyright pertenece a Simón Bolívar, Sudamérica ha intentado presentarse ante el mundo como un grupo de amigos que, alrededor de una mesa, son capaces de concertar diversas ideas en una sola lengua. Pero bien dicen que la realidad supera a la ficción.
La Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), desarrollada hoy en Bariloche, Argentina, ha vuelto a demostrar cuán lejos está la región de vislumbrar un objetivo común. "El proceso de compra de armas de algunos países es vergonzoso", ha dicho el presidente peruano Alan García, aludiendo a Chile. "En varias ocasiones el presidente (Hugo) Chávez ha expresado que en cualquier momento prende los aviones Sukhoi y en pocos minutos están en Colombia", advirtió Álvaro Uribe.
Al margen de bases militares, gastos armamentistas y eliminatorias sudamericanas al Mundial, los presidentes jugaron también su partido aparte. Las anécdotas no escasearon. Por ejemplo, ahí estuvo el propio Alan García, quien dirigió sus dardos a Hugo Chávez.
Al referirse a los temores venezolanos por la presencia de militares estadounidenses en Colombia, García dijo: "Si es por el peligro de que puedan dominar el petróleo (venezolano), hombre, para qué van a dominar el petróleo si usted se lo vende todo a Estados Unidos". Su frase provocó sonrisas, incluso las del propio Chávez, aunque es fácil suponer que el llanero deseaba gritarle: ¿por qué no te callas?
En política, la imagen es casi todo. Y otro caso fue el del presidente colombiano Álvaro Uribe, quien llegó tarde al hotel Llao Llao de Bariloche, pero se acercó a un grupo de periodistas para exigirles que la transmisión televisiva de la cumbre fuese en vivo y en directo, "y sin restricción alguna". Qué duda cabe: la política es hoy pura pantalla.
El pedido de Uribe, quien se anticipó a los roces de hoy en la mesa de negociaciones, no resulta muy casual. Convertido en esta ocasión en un escenario de choque entre Colombia y Venezuela, el mayor temor es que la eficacia de Unasur pueda quedar dañada para siempre. Simón Bolívar, sacúdete en tu cripta.
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